Un buen truco es guardar tus esmaltes en la nevera, de manera que siempre están "frescos" y no se secan tan fácilmente, prolongando así su vida útil.
Antes de usar un esmalte es bueno que lo frotes entre tus manos y no agitarlos ya que esto produce unas bombitas que luego van a quedar en nuestras uñas
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